EL TITIRITERO

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Hoy, mañana, el lunes –es evidente que ni ayer
ni el año pasado pudo ser, el Titiritero, el hacedor de quimeras,
prresenta o va presentar su función de gala.
Un sentimiento de cansancio infinito polariza
las energías espirituales y deja la mente abierta
a fantasías que roban el derecho al sueño, imágenes enriquecidas
por una cuota de lucidez y ternura que tranpasan
el imprevisible límite de las fronteras de lo racional,
sin importar hasta que punto pueden herir
o que rocen a propósito el umbral del sarcasmo.
El cielo azul –una de las cosas más bellas del mundo
y cada vez más desapercibidas- tañe,
hace llamadas con campanas para producir
la pérdida de la sorpresa o el desconcierto total.
¿Qué sucede?. O, ¿qué es lo que no sucede?.
El Titiritero que canta el arrorró final presenta
-no sólo los muñecos que juegan la farsa- sino
los hilos que los sostienen e incluso la mano que los menea
en un lugar llamado- prudente o imprudentemente- eternidad.