INVIERNO

Las cosas inesperadas cuentan con una magia sublime.
Una actitud basada en el amor y el exo, que expone
ingreso mediático. ¿Somos más puritanos de lo pensado?.
El miedo a descubrir nuestro cuerpo, aceptarlo y disfrutarlo
sin complejos, despojado de inhibiciones y códigos ridículos.
La tiberación del inconsciente es siempre traumática,
desmebrar el espejo es una alquimia sin límites.
¿Existe algo que supere la locura que engendra la pasión,
el deseo y la entrega total?. El tiempo acontece y la vida
pierde armonia. Una filosofía meritoria de un guerrero apocalíptico
que dé un neto optimista a ultranza.
La memoria, una muerta desahusiada, es atacada por males
que no perdonan a nadie: la depresión y la amnesia.
¿Dónde se oculta la flama de besos audaces?, ¿de qué vale
imaginar que puede resurgir la caricia de ese aire?.
Aceptar que todavía fluye por las venas plasma caliente, hiere.
¿Para qué?. En el invierno, el corazón se oprime y no se excita,
las sensuales sensaciones a flor de piel están prohibidas.
¡Nada es más despiadado que la lentitud de las horas
para quién ya ninguna cosa espera...!