SOBREVIVIR

La verdadera edad de la memoria
es un mito de la sociedad contemporánea,
que nos fragela manipulando al tiempo
para que el resultado de la ecuación sea inalterable.
Una manera indigna que te hace esclavo de ti mismo
y pone en jaque lo más valioso: la libertad del alma.
¿Los pensamientos que te habitan son tuyos
o en realidad son multiples virus que te inyectan?
Las impresiones son las huellas que deja una cosa
que se aprieta fuerte contra la otra:
la memoria y la realidad sintetizan su sensibilidad
frente al implacable dolor.
La única sabiduría consiste en dividir la vida
en días y horas, para extraer de cada una de ellas,
una victoria total sobre el sufrimiento y la culminación
del placer que te regala.
Una ola basta para que te haga naufragar,
no es preciso que explote una bomba cerca para matarte,
la lesión espiritual es inconmensurable,
gente que acude al trabajo sin saber que está viva
o herida de gravedad, la familia les abre la puerta
sin advertir que están cubiertos de sangre y no obstante,
sirven la comida, ofrecen el periódico, encienden el televisor
y no preguntan nada. El optimismo nunca tuvo buena prensa.
El tiempo gana al tiempo, un guerrero apocalíptico invencíible.
La soledad aplasta la belleza y la única forma de resistir
es continuar abiertos a la sensualidad y el deseo,
inventar una fórmula para extraer el aliento que permita
a la gaviota que llevás adentro
agitar las alas y volar hacia la utópica libertad.